“Tal como le dijo un periodista en la mañana en una radio, creo que el señor Toledo está un poco picón, qué pena, pero esa es la diferencia del modelo económico y social del gobierno del APRA con el régimen pasado.” Jorge del Castillo. Fuente: Andina.
Otra frase de antología peruana. No sé si existe algo así en otra parte del mundo, así que si alguien por allí lo sabe, se agradecerá. Es algo genial, mira, y acaba de ser añadido a esta suerte de melcocha ideológica del derrotista y del perro del hortelano.

El picar conlleva con hacer que el otro pierda la paciencia, más allá de cualquier argumento. “Que pise el palito”, “que llore” (lo cual también tiene su carga feminizadora y por lo tanto subalternizadora, de acuerdo a este contexto descrito… lo que nos recuerda al mariconeo del que hablamos alguna vez). Lo leí en el Diario La Razón a raíz de unos comentarios de un periódico chileno (”se picaron nuestros colegas del sur, como decimos aquí, el que se pica pierde”). Es parte de la estrategia también de periodistas como Aldo Mariátegui. Dejar en ridículo al otro. Y que el reclamo (que es previo al derecho ciudadano) se convierta en “lloriqueo”.
Picarse es perder. Y en la sociedad del éxito, perder es ser un paria. No hay que hacer más evidente la ecuación.
Actualización: Dicho y hecho, el etno-ministro Benavides se mandó: “Los críticos son unos llorones. ¿Qué quieren? ¿Qué el Perú se quede pobre?”
Perútags: piconeria mariconeo derrotismo exitismo picarse picón loser perro-del-hortelano


