el blog del morsa

WHY SO SERIOUS???!!!!

  • Home
  • La galería
  • Morsa recomienda
  • Reglas de juego
  • ¿Quién es el morsa?
Julio 2008
L M X J V S D
« Jun    
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031  

Blogroll

  • el blog del morsa (el original)
  • El flickr del Morsa
  • WikiMorsa - El Wiki oficial

Etiquetas

agricultura alan garcia alberto fujimori alianza lima amor apra arqueologia barranco blogosfera bob dylan censura Cholosfera cine comics corrupcion cultura derechos de autor derechos humanos economia educación futbol peruano historia humor iglesia católica industrias culturales inexplicable internet jesús maría lima literatura luis castañeda música MAC machu picchu monty python piratería plagio pobreza politica prensa publicidad racismo simpsons television wadafac

Otros



ver mis estadísticas

suscribirse al blog: Add to Google Subscribe with Bloglines

otros
Peru Blogs Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial- ShareAlike 2.5 License.

También



Reglas y consejos del blackjack en tu web de casinos

search

Vota!

Habla!

Páginas

  • La galería
  • Morsa recomienda
  • Reglas de juego
  • ¿Quién es el morsa?

Campañas

Entradas Recientes

  • Orgullo peruano
  • Una historia de las leyes en el Perú
  • El accidente del Soyuz de Huaral
  • El regreso del Señor de la Noche
  • Castañeda contra los escolares
  • Quechua y pobreza
  • Feist y Plaza Sésamo
  • Radiohead: House of Cards
  • ¿Cuánto durará Brack como ministro?
  • Perú21 es ahora Peru21.pe


Industrias culturales comentadas

roberto
22 Jun, 2008    
published in industrias culturales, peru

Ya, terminé los posts que quería preparar sobre los artículos publicados hace dos semanas en El Comercio, sobre las industrias culturales (y las potencialidades que se abren para el Perú). Como en su momento, me quedó la duda sobre la cocina peruana, y su inclusión dentro del debate sobre dichas formas de producción basadas en la cultura.


Tron (1982). Todos estamos dentro de la máquina

Lo otro, que me va quedando claro, es algo que Monsivais resumió en una frase directa: “No se puede pensar la cultura popular ahora, sin internet”. De igual modo, extrapolando, no es posible pensar las industrias culturales, sin atender a los cambios que han habido en dichas industrias y en la producción cultural a partir del desarrollo de las nuevas tecnologías de información y comunicación. Mayores vólumenes (y calidades) de información, remixeo, posibilidades finitas pero enormes para la distribución y consumo. Las industrias culturales no son lo que eran. (Tampoco la lógica -ya convertida en histórica, del pasado- de los derechos de autor, como algo monolítico, un modelo sin fisuras).

Se puede luego concluir que las distintas políticas de promoción de las industrias (o post-industrias) culturales, deben tomar en cuenta estos cambios.

Para la lectura ordenada, pongo aquí el enlace a los cuatro posts, en orden de publicación:

1. Horror, cultura
2. Los otros cines
3. El valor de la cultura digital
4. Jóvenes y exclusión digital

Evidentemente, se puede leer en cualquier orden.

Perútags: industrias-culturales peru

This post currently serving 6 users

Jóvenes y exclusión digital

roberto
22 Jun, 2008    
published in cultura, industrias culturales, internet, peru, tecnología


Niños frente a OLPCs (Fuente: La República)

Ahora sí, cierro la serie de comentarios sobre el especial de industrias culturales, publicado hace dos semanas en El Comercio. Esta vez termino con el artículo de Teresa Quiroz sobre jóvenes e internet. Quiero recoger varios de los comentarios dejados en los posts anteriores (que se pueden ver bajo el descriptor industrias culturales). Una de nuestros puntos de partidas es la constatación que vivimos en un momento post-industrial, que no se puede seguir imaginando las industrias culturales desde una perspectiva de sociedad de masas y que, por ende, necesitamos más información (valga la ironía) sobre el desarrollo de lo que Manuel Castells ha denomidado Sociedad Red. Se desprende que la reflexión sobre el punto de cruce entre cultura y economía se da justamente en ese contexto.

(Para el banco de datos, un estudio reciente ha demostrado que la mitad de los ingresos de la industria musical -el mainstream- proviene de las descargas de celulares. Eso va muy en el sentido de lo que hemos venido discutiendo en este y los posts anteriores sobre portabilidad de la información y conocimiento).

Regresemos al tema que plantea Teresa Quiroz. Ciertamente, su artículo presenta en grandes rasgos algunos resultados de una investigación mayor sobre los usos que le dan los jóvenes al internet:

En el caso particular de la ciudad de Lima, las investigaciones muestran que los escolares utilizan Internet principalmente para entretenerse y secundariamente para aprender, a pesar del discurso de padres y maestros. Sin embargo, una reciente investigación del Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Lima realizada en Chiclayo, Cusco e Iquitos concluye que el valor de la información para el aprendizaje en la escuela es mayor. (¿Qué uso le dan los jóvenes a Internet?)

Teresa Quiroz además hoy en una entrevista para La República, ahonda sobre los contenidos que los jóvenes (el actor más importante de uso internet) consultan, consumen y producen:

-¿América Latina no produce información sobre América Latina?
-Prácticamente nada. ¿Se puede ver la imagen de América Latina a través del cine? Muy poco. Entonces no hay una producción cultural latinoamericana que sirva para alimentar las identidades culturales locales y luego regionales, y nos veamos y nos reconozcamos y que las industrias culturales propias se desarrollen. (Busquemos evitar la exclusión digital).

En el Perú se estima que hay cerca de 7 millones de internautas. Muchos de ellos acceden en las cabinas públicas (sobre las que no hay censos ni registros exactos, como se puede inferir de los datos conservadores de OSIPTEL). Según Alexa, los sitios más visitados en internet desde Perú son:

1.Google Perú
2. Windows Live
3. Hi5
4. YouTube
5. Yahoo!
6. Microsoft Network (MSN)
7. Google
8. Blogger.com
9. Wikipedia.org
10. RapidShare

Otros sitios visitados en Perú son Claro, Movistar, Mercadolibre, El Comercio y Cholotube.

Salvo los habituales (buscadores, MSN para mensajería rápida), no debería causar ya sorpresa la presencia del Hi5 y de Blogger en el top10 peruano de visitas. ¿Es solo para consulta? ¿Los peruanos están produciendo y consumiendo lo que otros producen desde sus espacios digitales, dentro de las redes sociales como Hi5?

Más allá de una discusión (también necesaria) sobre la calidad de información, que la información se modele al usuario (gracias al famoso y oscuro algoritmo de Google, la realidad): un buscador cuyos resultados son modelados (en parte) por el/los propio(s) usuario(s). Hi5 es la red social más importante en el Perú, y la información que allí circula es producida por sus propios habitantes/nodos. El uso de Wikipedia en la actualidad ha reemplazado a las viejas láminas Navarrete. Lo de Blogger sí me resultó sorpresivo, y quizá por allí que el fenómeno blog resulte interesante y amenazante.

Es decir, hay producción cultural. Distinta a la clásica industria cultural de masas. Una producción de bienes productores de sentido, que se mueve en red: canciones que se descargan a celulares, que se distribuyen de nodo a nodo en las redes sociales, personas que suben y descargan videos grabados en celulares y cámaras digitales de bajo costo… videos íntimos, privados (con los peligros que ello conlleva). Jóvenes y adolescentes posando frente a cámaras como modelos amateurs. Expresándose.

Que es un fenómeno urbano, totalmente cierto, aunque la implementación de puntos de acceso públicos a internet en zonas rurales va a seguramente repetir el modelo. Esto es porque los jóvenes y adolescentes están en constante movimiento (tal como se vio en un trabajo de campo en Huancavelica, donde casi todos los adolescentes entrevistados afirmaban conocer las cabinas públicas de las ciudades).

Luego de la sociedad de masas, ahora la realidad y la identidad es modelada (in)directamente por el propio usuario.

It’s the (d)evolution, baby.

También: La revolución digital según el ministro Chang (elmorsa.com)

Perutags: jovenes internet acceso cabinas-publicas sexo sexualidad fotos videos youtube hi5 redes-sociales peru uso cholotube google industrias-culturales television prensa radio

This post currently serving 1 user

El valor de la cultura digital

roberto
18 Jun, 2008    
published in copyleft, creative commons, cultura, derechos de autor, industrias culturales, internet, piratería


Fuente: Crónica en Polvos Azules, Planeta Carlitos

Siguiente comentario al especial de hace una semana y media, publicado por el Diario El Comercio. Esta vez quiero comentar algunas cosas sobre el artículo de Santiago Alfaro (referido al valor y las industrias de la cultura), de Guillermo Cortés (más específico sobre las políticas culturales). Dejo un último comentario sobre el artículo de María Teresa Quiroz (sobre jóvenes e internet) y de Jorge Paredes (sobre Creative Commons).

El texto de Cortés empieza confirmando la existencia de políticas culturales en el estado:

“No podemos negar que el Estado está desarrollando una acción cultural, que se ha concentrado, en los últimos años, esencialmente, en la administración de la precaria institucionalidad cultural pública y del patrimonio histórico-arqueológico, dejando de lado otros ámbitos y sectores de la cultura, o delegando sus responsabilidades al mercado, a la sociedad civil o a otras entidades públicas que no necesariamente tienen funciones en materia cultural.” (Guillermo Cortés, Todo por hacer).

El principal problema que veo (sí, sé que es un artículo de divulgación, pero igual hay ideas clave que son necesarias de discutir), es en esta visión monolítica del estado, que deja de lado que finalmente el mismo estado es un constructo cultural. En definitiva el estado es un todo complejo, heterogéneo, no desligado de múltiples tensiones.

De allí que las propias políticas culturales sean justamente resultado de varios factores, negociaciones, conflictos, consensos. Creo que verlo de ese modo puede llevarnos a entender por qué, por ejemplo, parte de la promoción turística pasa por impulsar a Machu Picchu como nueva maravilla del mundo (mientras el gobierno negocia las piezas de Yale, de una manera polémica), que las promoción de las concesiones turísticas vinculadas a los sitios arqueológicos, las piletas de casteñeda, etc. Las políticas culturales en tiempo heterogéneo.

¿Cómo entran aquí las industrias culturales?  ¿Cómo se vincula la producción de imágenes, sonidos y palabras con ese campo tan lleno de tensiones que son las políticas culturales? Son preguntas que aparecen, pero que no llegan a resolverse. De nuevo, quizá un estudio de caso como los conflictos alrededor del Museo de Arte Contemporáneo (un caso de construcción de un espacio de promoción y producción de bienes culturales, donde se enfrentan artistas, empresarios, vecinos y autoridades locales). El caso del MAC debería discutir también si una ley de mecenazgo (que promueve Santiago) realmente va a permitir la promoción de la cultura en todas sus formas o si va a reproducir lógicas tutelares que existen en la actualidad. Si no existe un contrapeso real de parte del estado (en sus distintas instancias), sino existe una demanda desde la población, es muy seguro que lo que veremos sea esta suerte de actitud del “privilegio concedido”.

El artículo de Santiago parte de una definición de industrias culturales, que creo, debería ser puesto en cuestión. Cito:

“1) utilizan tecnologías para reproducir en serie bienes y servicios orientados a generar y comunicar significados simbólicos a través de imágenes, sonidos y/o palabras; 2) se encuentran protegidas por derechos de autor; y 3) son difundidas por circuitos comerciales masivos.”

Mi discrepancia va con los dos últimos puntos. Hoy por hoy, buena parte de la información que genera y comunica “significados simbólicos” pasa por internet. Se calcula además que hay 7′000,000 de internautas en Perú, lo que representa cerca del 25% de la población total. Es muy posible que ellos sean en su mayoría adolescentes y jóvenes, que acceden a internet mediante cabinas públicas y consumen sobre todo sitios web de redes sociales (según Alexa, el sitio Hi5 es el tercero en acceso para el Perú, con Blogger en el octavo puesto). Hay una gran generación de información, de fotos, videos, música, que viene circulando de una manera distinta al modo masivo.

El mismo desarrollo de microdispositivos para llevar música a cualquier lado (en el celular, smartphone, computadora, accesible desde cualquier cabina), replantea cualquier modelo de negocio dentro de las industrias culturales. Sin hablar aquí de que cada vez más información en internet se licencia fuera del modelo del derecho de autor (como hace justamente la “incubadora de sitios webs peruana”, Inventarte.net,  un modelo entre varios de post-industria cultural). Eso pone en duda también la mentada “lucha contra la piratería” (que hemos discutido antes). ¿Cuánto la gente está ganando con los blogs con servicios tipo Google Adsense, entre otros? ¿Qué es lo que combates exactamente?

La pregunta es aquí, ¿cómo enfrentamos un escenario donde el copyright se disloca y donde la difusión por medios comerciales pierde importancia? ¿cómo repensamos las industrias culturales en un mundo post-sociedad de la información?

Preguntas abiertas para una agenda de investigación urgente.

Perútags: industrias-culturales politicas-culturales arte inventarte utero-tv nuevas-tecnologias internet sociedad-de-masas television radio diario periodicos prensa libros derechos-de-autor pirateria

This post currently serving 7 users

Los otros cines

roberto
11 Jun, 2008    
published in cholotube, cine, conacine, industrias culturales, piratería, pornografia


Jarjacha (2000) por Melitón Eusebio (Fuente: Blow my eyes)

Sigamos con el especial de Industrias Culturales, aparecido en El Comercio el domingo pasado. Quiero referime ahora al artículo de Tito Castro “¿El otro cine?”. A partir de describir brevemente el caso del cine producido fuera de Lima, Castro propone una serie de preguntas que deja abiertas para la discusión:

“¿Qué tan importante es la copia y distribución pirata del cine local para la creación de las mencionadas esferas públicas alternativas en el Perú? ¿Se deben reprimir, o por el contrario, buscar alinear a la ley, por medio de políticas complementarias que institucionalicen su funcionamiento?”

La hipótesis de Castro va tímidamente por el lado de las políticas complementarias, ya que estas redes -(i)lícitas las llama Gustavo Lins Ribeiro, “frecuentemente consideradas ilegales por el Estado y lícitas por la sociedad”- permiten justamente la expresión de este cine con “historias cargadas de alta significación social para las audiencias locales sin dejar de lado su filón comercial”.

Cambiemos de canal un rato. Alonso Alegría (jurado del último concurso del CONACINE), publicó los criterios para la selección de los últimos ganadores:

Mi berretín era que esa plata debía gastarse en películas que no solamente fueran buenas sino que también pudieran ser exitosas. Si de ir creando una industria del cine se trata, hace falta que el público llene las salas, y eso no lo lograría ninguno de los aburridísimos y seudofilosóficos seudopoemas que teníamos entre manos. [...] Si las películas, como espero, resultan siendo estupendas y el público llena las salas, habremos triunfado. (La fuerte responsabilidad de los jurados, Perú21)

Evidentemente, dos lógicas distintas para entender el cine y su promoción. La mirada de Alegría, además de ser personalista y habla mucho sobre cuál es el sentido de CONACINE si los jurados terminan imponiendo su criterio porque sí, olvida que el cine peruano no es Lima (la que tiene mejores salas de cine), y que no se trata de llenar salas, que la idea misma de “cine comercial” se ha modificado. La portabilidad de la información y los micro-dispositivos con alta capacidad plantean toda otra forma de entender la comercialización (distribución, venta o no, etc.) de una historia en formato audiovisual.


Alonso Alegría hubiera vetado La muralla verde en CONACINE

Existe también todo otro cine (por llamarlo de alguna forma, ya que la propia producción, registro y edición, se realiza ahora en formato digital, salvo contadas excepciones) en el Perú. La industria del video pornográfico. Es todo un (sub)mundo de producción audiovisual, con actores y actrices amateur, de bajo presupuesto y que usa estas redes (i)lícitas para su distribución. ¿Cómo funciona ese negocio? ¿Cuánto se produce? ¿Cuántas películas al mes? ¿Cuánto se consume? ¿Quiénes están ganando?

Tomando en cuenta que Cholotube es el principal portal “hecho en Perú” (sobre sitios como El Comercio, según Alexa), diría como hipótesis que el cine porno es la industria audiovisual más importante. El cine comercial, el que distribuyen en las salas, el que gana CONACINE, es “el otro”.

Más:
- El cine más allá de Lima (José Carlos Cabrejo, Páginas del Diario de Satán)
- El primer largo porno peruano profesional lucha por ser (Conversación con Carlos Fernández, La cinefilia no es patriota)
- Rafo León también habla del porno digital en su “blog” en Caretas
- Una mirada antropológica al cine regional (Antolín Prieto, Cinencuentro)
- Alonso Alegría y la responsabilidad del jurado de CONACINE (Antolín Prieto, Cinencuentro)
-

Perútags: politicas-culturales escuela-critica frankfurt industrias-culturales manuel-castells globalizacion industrias-culturales musica libros cine arte peru nigeria nollywood piracy cholotube cine-porno cine-porno

This post currently serving 9 users

Horror, Cultura

roberto
10 Jun, 2008    
published in MAC, arte, cultura, industrias culturales, museo de arte contemporáneo, museos, políticas culturales, vía expresa

El Comercio le ha dedicado todo el suplemento “El Dominical” a las industrias culturales, a través de varios artículos que iremos diseccionando uno por uno. Empezaremos por el de Víctor Vich, llamado Horror Miraflores. Los artículos giran alrededor de las distintas prácticas y políticas que producen (o reproducen) cultura. Las máquinas de la cultura.

Foto de Bruno Sánchez (ajá, Turbopótamos)

El término industria cultural es además propio de una etapa de la historia del capitalismo, asociada justamente al paradigma industrial como forma de producción de bienes. Las industrias culturales, es más, se asocian a la sociedad de masas, al desarrollo del cine, la televisión y las radios. Un mundo previo al desarrollo de las nuevas tecnologías, de la sociedad red (y, permitiendo el juego de palabras, de la sociedad red) y de la experiencia digital (el paradigma informacional, en términos de Manuel Castells). Esta idea de la industria cultural además viene acompañada de una fuerte carga crítica de un mundo dividido entre productores y consumidores de información y entretenimiento. A esto podemos regresar luego.

El artículo de Víctor parte de un supuesto, a mi juicio equivocado: “la ausencia de políticas culturales”, y que esta ausencia se materializa en el abandono del arte por parte de las municipalidades, con el ejemplo más concreto de la obra de Ricardo Wiesse (el pintor, no el cantante de Suda) en la Vía Expresa.

“La improvisación alocada (ese hacer piletas por todos lados) sigue siendo la matriz de la gestión pública peruana y la ignorancia de las autoridades en materia de arte y cultura es un dato constante a lo largo de nuestra historia.” (Víctor Vich, Horror Miraflores)

La ciudad de Lima ha cambiado. Nuevos actores, nuevos habitantes, nuevos limeños con nuevas sensibilidades. Nueva cultura. Esta nueva sociedad política termina siendo el actor privilegiado al momento de gobernar la ciudad, frente a una vieja sociedad civil (con sus demandas de obras de arte, espacios públicos para la promoción cultural, etc.). No quiere decir que la sociedad política pueda tener ese tipo de demandas. Pero, por el momento, este sector de la población (además de ser el mayoritario), impone su estética, sus gustos, sus valores culturales, “chirriantes”, “huachafos”, llenos de “cascadas y fuentes”. Estética Norkis, si quieres.

Otro tema fuerte es el de la actitud de los “promotores de la cultura”. La construcción de estas obras, de los museos y de otros espacios públicos culturales, tiene por lo general una actitud vertical, de privilegio concedido. En el campo de la cultura se van creando las siguientes identidades: los que saben de arte, educación, etc., y los que no.

“Yo recibí un caballo chúcaro, un toro bravo. Lo que no queremos es lidiar con autoridades o lidiar con personas que son díficiles para entender (sic) lo que es el arte“, dijo reciéntemente George Gruenberg sobre la construcción del Museo de Arte Contemporáneo en Barranco. “Nosotros siempre quisimos, desde el año 1955, regalarle a Lima el Museo de Arte Contemporáneo. Y cuando estábamos al borde de conseguirlo, sale este señor alcalde nombrado no sé por quién…”, expresó nuestro primer pincel en vida, Fernando de Szyszlo.

La cultura es un regalo porque los demás no entienden, porque los demás se oponen a ser culturizados.

(El Museo de Arte Contemporáneo es el protagonista casi tácito también de la entrevista de Diego Otero a Jorge Villacorta en ese mismo especial del suplemento del Diario El Comercio, que expresa a través de esta frase “La calle en Lima es un espacio vedado, desaprovechado [para el arte y la cultura]“, un desconocimiento de cómo se aprovechan las calles hoy en día).

Entonces, la cultura termina siendo un campo de conflictos, entre un conjunto de actores en el que intervienen también los gobiernos locales, regionales y el central. Donde las políticas culturales se dan como un resultado de esta multiplicidad de vectores, tensiones, fuerzas, etc.

¿Hay políticas culturales? Sí, pero estas no te van a gustar, Zeñó Manué.

Perútags: horror-miraflores via-expresa estetica arte politicas-culturales escuela-critica frankfurt industrias-culturales manuel-castells globalizacion inc municipalidades museo-de-arte-contemporaneo mac fernando-de-szyszlo george-gruenberg

This post currently serving 5 users

No más piratería

roberto
14 May, 2008    
published in cine, indecopi, industrias culturales, internet, martin moscoso, música, piratería, tics


LeChuck, el pirata (*).

En los distintos discursos oficiales se habla sin mayor análisis de la “piratería”. Se mete en el mismo saco al vendedor de software de “Wilson”, el vendedor de películas en Polvos Azules, los que intercambian música a través de alguno de estos sistemas de intercambio (emule, soulseek, torrents, etc.). En palabras oficiales, todos son criminales.

De hecho, el gran problema al analizar las industrias culturales, radica en la criminalización de un fenómeno. Ya desde el arranque una práctica nueva, que hace uso de las nuevas tecnologías, es mala, ilegal, merece el desprecio y la persecusión de los gobiernos. Aquí lo que buscaremos es aproximarnos al fenómeno, pero no usando un término que por su carácter punitivo ha dejado de ser útil para cualquier comprensión.

Mucho se discute si las industrias dedicadas a actividades culturales pierden con la piratería. “Si en el Perú los libros académicos no se fotocopiasen impunemente, como hoy sucede, sus tirajes serían mayores, sus precios serían más bajos, los estudiantes podrían estudiar en volúmenes conservables por más tiempo”, escribía Carlos Contreras (historiador, investigador y ex director de publicaciones del IEP, que citamos hace tiempo); “La piratería afecta al productor nacional”, dice Martín Moscoso (”jefe máximo de Indecopi”, ex actor de Telba, ex profesor de un curso de teatro en Los Reyes Rojos, en entrevista de Henry Spencer ). En el 2006 se afirmaba que “la piratería de productos audiovisuales informáticos (CD y DVD) y libros han originado pérdidas para el gobierno de alrededor de US$ 98,6 millones por concepto de impuestos durante el año 2005″ (lo citamos también en su momento). Mientras, la industria del cine en Nigeria mueve millones de dólares, basada en el intercambio fuera del mainstream, similares a las que se ven en Polvos Azules.

Son datos que se calculan sobre supuestos ideales, y basadas en un modelo de producción e industria que privilegia la masificación y no la diversificación de bienes culturales. Muerto el soporte físico (soporte magnético -cintas, cassettes-, y prontamente los discos ópticos -cd’s, dvd’s), la circulación de bienes culturales se dará sobre la transmisión y descarga digital. En Estados Unidos, por ejemplo, la tienda iTunes de Apple se alista para vender películas por internet (es decir, que se descarguen por internet). Aquí es casi seguro que en los próximos meses veamos que las cabinas públicas serán también lugares de venta de música: “Trae tu llavero memoria USB, y descarga toda la música del Grupo Néctar por una luca”. No es nada difícil de imaginar. Mientras tanto, INDECOPI sigue peleando porque no se vendan discos en El Hueco.

El auge del MP3 también trajo consigo la muerte del álbum (y del álbum concepto). No más canciones con transiciones, en el reino del MP3 el single es el rey. No se niega la posibilidad de que una propuesta artística reniegue del formato, pero hablando de mercados musicales, la producción apunta a la distribución de canciones, a la recombinación de listas de tracks y a la difusión de la obra en contextos nuevos (mejores ejemplos, Muxtape, Last.Fm, entre otros). O como narra George Yúdice en su introducción a “Nuevas tecnologías, música y experiencia”, Donna Summer como ringtone. La música delínea nuestra experiencia minuto a minuto y es libre de la esclavitud del disco.

Al despenalizar la actividad que habitualmente se llama “piratería”, notamos que existe la distribución de bienes culturales pagada o intercambiada, fuera de los canales corporativos. Que los canales corporativos no reportan grandes ganancias a los autores, y que juegan sobre una oferta y demanda final. Los precios que se establecen en el producto final no incide sobre el artista que crea la obra. Más y más artistas prefieren formas alternativas para vender sus productos fuera de los circuitos pre-existentes (como ocurrió con el último disco de Paul McCartney, Memory Almost Full). La radio y la televisión no son ya medios de rebote para los artistas, y Youtube o Myspace termina siendo un mejor lugar para promocionar una obra (sobre todo si el fin es llegar a un público joven). Es bacán lo que promueve la iniciativa Creative Commons, pero considero que debemos ir un paso más allá, hacia la despenalización de lo que comúnmente se llama “piratería”.

Muchachos de INDECOPI, la guerra contra la “piratería” ya fue perdida. Los piratas no somos nosotros. Los piratas son aquellos que siguen defendiendo un modelo que no sirve más.

Un rebote: Las calles letradas de la avenida Wilson (Lapiz y Martillo)

Perútags:pirateria derechos-de-autor indecopi industrias-culturales musica libros cine arte peru nigeria nollywood piracy anti-ad martin-moscoso

(*) Si no saben quién es el Pirata LeChuck, preguntarle a Ron Gilber, el Grumpy Gamer.

This post currently serving 9 users

música: el cassette y el CD han muerto

elmorsa
5 Sep, 2007    
published in economia, estudios culturales, industrias culturales, long tail, video, youtube

…larga vida al vinilo.


fuente: quemar las naves

bueno, eso es lo que se sobreentiende del post del blog de la revista69, del mp3 al mpatrás. vuelven los 45, dicen:

¿Dijimos vinilo? Pues el último reporte de ventas de la industria discográfica británica parece desbaratar nuestra analogía. Según este informe, las ventas de vinilos han crecido más de cinco veces en cinco años, habiéndose movido un millón de copias sólo en la primera mitad de este año. Pero, y aquí viene lo bueno, esas cifras no corresponden a álbums, sino a singles. Síntoma de los tiempos, el 45 del “Icky Thump” de los White Stripes alcanzó las mayores ventas en una semana que se haya registrado en más de veinte años. Otro dato significativo: dos tercios del total de singles comprados en Gran Bretaña son vinilos. El resto pertenece a los CD singles, cuyas ventas siguen disminuyendo (lo cual sustenta la predicción de que también el disco compacto tiene los días contados).

ya no más discos conceptuales. la economía-red promueve el consumo de pequeños bienes culturales. en la lógica de la long tail (explicada por chris anderson, editor de wired), los bienes culturales de baja demanda pueden, de manera colectiva, generar un mercado mayor al de los blockbusters. es decir, para todos hay en la viña virtual del señor.

chris anderson lo explica mejor (en inglés, si alguien tiene un video en español, lo agradeceré):

mientras tanto, rick rubin quiere salvar la industria musical.

también: ¿quién es rick rubin?

perutags: musica vinilo economia industrias-culturales mp3 discos-compactos cassette long-tail larga-cola video youtube

This post currently serving no one

ciencias sociales: la cocina peruana y las industrias culturales (parte dos)

elmorsa
8 May, 2007    
published in ciencias sociales, comida, estudios culturales, historia, industrias culturales, peru

sigo lo que comencé a escribir aquí. también fue publicado en el blog del proyecto cholonautas.

cocina peruana y género
en la diferenciación de los roles en el hogar, históricamente a la mujer se le ha “postergado” al cuidado de la casa y la cocina. es ella la que mantiene las tradiciones y saberes sobre el proceso de selección de insumos y preparación de alimentos. por lo general, es la casa el principal espacio de socialización que tienen las mujeres: allí reciben los conocimientos de sus madres, qué deben hacer y cómo deben comportarse en el mundo. quiero citar aquí dos extractos de la autobiografía de magaly silva, cocinera y experta en la preparación de tamales (testimonio recogido por humberto rodríguez pastor para su libro de tamales y tamaleros):

“En mi casa siempre se hizo tamal, antes aún que yo regresara de donde las monjas, pero me di cuenta de su importancia porque por desgracia había que comerlo obligadamente los domingos; yo quería otra cosa y extrañaba la cuna y a las religiosas. Mi mamá aprendió a hacer tamales de su mamá y del ambiente de Chincha. Mi abuela se llamaba Benedicta Uribe de Cordero, era de Pisco. Ella a su vez parece que aprendió a hacerlos de mi bisabuela…”
“Eso recuerdo porque mi mamá comentaba que su abuela, es decir mi bisabuela, era una mujer muy vanidosa, hacía tamales a escondidas para que la gente no se enteraran que los vendía, ese es el motivo por el que los entregaba en bolsas bien cerradas, bien acomodaditos que parecían que fuesen queques o budines o cualquier cosa. Lo importante era que no supieran que ella los hacía. De esa manera los bultos de tamales parecían de otra cosa. Qué manera más tonta de ver las cosas, pienso, ¡tener vergüenza porque se hace y vende tamales!, como ocurría con mi bisabuela. Ni antes ni ahora hay de qué avergonzarse. Como desde mi bisabuela los hacemos ya somos cuatro generaciones de tamaleras. Aunque mi abuela no fue realmente tamalera; sabía hacerlos pero no fue su especialidad.” (las citas fueron publicadas con autorización del autor aquí)

la solidaridad entre mujeres de distintas generaciones aparece como una idea fuerza en la transmisión del saber culinario en la familia de magaly silva. madre enseñando a la hija a cocinar y a saber usar los condimientos. sin embargo, junto a este proceso (aparentemente natural, aunque aquí diríamos mas bien, “naturalizado”), las mujeres se avergüenzan del negocio, de la venta de la comida. es pues una industria mal vista o que genera una sensación que obliga a la cocinera a esconderse, a “que no la vean”.

es decir, mientras la cocina sea una actividad ligada directamente al espacio privado, puede ser reconocida dentro de la familia y amigos. cuando esta actividad se vuelve pública, las mujeres cocineras pueden ser víctimas de una sanción social.

es posible que esto no haya cambiado en los últimos años, aunque, como señalamos anteriormente este “efecto gastón” haya servido para la valorización de estas mujeres cocineras. teresa izquierdo, cocinera y chef del restaurante “el rincón que no conoces” en lince, reconoce en su historia personal la importancia de la tradición familiar: “Cocinera desde los 8 años, doña Teresa aprendió los secretos de la buena cocina de su madre, una cañetana, que para mantener a su familia preparaba deliciosos potajes en casas ajenas.” (fuente: peru.com). ella en el año 2006 ganó, junto con otros chefs (que pasaron por una educación culinaria formal), un premio del ministerio de educación, en la categoría de “maestros del arte culinario”. en palabras del entonces ministro de educación javier sota nadal: “El Ministerio de Educación, como ente rector de la política cultural del país, considera necesario premiar a algunas de las personalidades que han contribuido a que la cocina peruana sea catalogada, hoy en día, como una de las mejores del mundo” (ver nota completa en rpp). ese mismo año teresa izquierdo viajó junto con el chef de la rosa naútica a un festival de comida peruana en sao paulo.


teresa izquierdo, acompañada de eduardo castañón y elena izquierdo (fuente: fundamento)

algunas reflexiones (que seguro seguiremos trabajando)
mujeres portadoras de tradición, que poco a poco vienen siendo reconocidas dentro del ámbito oficial nacional. sin embargo, como discutíamos antes, este es un proceso aún largo, debido que la academia y la “oficialidad” de la unesco no la reconocen plenamente como una industria cultural. esto, a pesar de la distinta evidencia que muestra (y demuestra) a la producción de comida como portadora de identidad y sentidos, como generadora de trabajo, como fuente de conocimientos y saberes locales, transmitidos de generación en generación. a diferencia de otras industrias culturales (como la editorial, el cine, etc.), el desarrollo de políticas culturales sobre la cocina peruana empodera además a un sector de la población que, generalmente, no tiene acceso a educación formal (y peor aún, al que no se le reconoce su aprendizaje tradicional como uno que podría ser replicado en espacios formales), a fuentes de financiamiento, etc.

creo que, y no es menos importante a lo dicho, este saber culinario, es también, en su conjunto, una especie de saber histórico e historizable, esto es, una de tantas historias fragmentadas que completa un marco mayor que puede llamarse, quién sabe, Historia Peruana con mayúsculas.

queda todavía, por otro lado, mucho para la agenda de trabajo y estudios sobre la cocina peruana, entendida ahora como industria cultural: quiénes, qué, cuantós y cuántas, cómo, dónde, etc. agenda que debe trabajarse urgentemente en los pŕoximos años.

perútags: teresa+izquierdo magaly+silva humberto+rodriguez+pastor testimonio tamales chincha historia cocina+peruana industrias+culturales gaston+acurio unesco

This post currently serving 7 users

ciencias sociales: la cocina peruana y las industrias culturales

elmorsa
6 May, 2007    
published in ciencias sociales, comida, cultura, estudios culturales, industrias culturales, peru

(lamentablemente no podré asistir al próximo seminario sobre industrias culturales, organizado por la red para el desarrollo de ciencias sociales. igual quiero lanzar algunos comentarios que me parecen pertinentes).

en la presentación de dicho seminario se define y (no) se discute la idea “oficial” de las industrias culturales (y más bien se toma como punto de partida lo que la unesco dice sobre industrias culturales). según la unesco, uno de las condiciones necesarias para definir qué es industria cultural o no es la propiedad intelectual de la obra. así, por ejemplo, la comida tradicional escaparía a la discusión.

evidentemente, si el debate sobre las industrias culturales pasa por el reconocimiento, protección y valorización de los derechos de propiedad intelectual (individuales y/o colectivos), toda la tradición culinaria local/regional/nacional quedaría fuera de tal campo. citando a maria cándida ferreira de almedia en su artículo “la comida en los tiempos de la globalización: la arepa se (trans)viste de hamburguesa” (ver aquí):

El concepto de “industria cultural”, con el cual se clasifica los medios de producción de objetos tenidos como “artísticos”, tales como libros, filmes, música, excluye los otros productos que también poseen carácter cultural, como por ejemplo los de la industria alimenticia. La comida y su industria reflejan y forman parte de las transformaciones simbólicas y sociales que atraviesan las sociedades. Consumir ciertos alimentos está de moda, por diferentes motivos como la salud y el estatus. Consumirlos contribuye a que quienes los consumen se sientan como formando parte de una comunidad que se organiza imaginariamente.

esto, definitivamente, en el perú es un problema. en los últimos años hemos visto un renacimiento de la comida peruana desde muchos lados. no solamente la comida como alta cocina, sino, sobre todo como comida tradicional. se publican anualmente decenas de libros recogiendo recetas “populares”, “tradicionales”. programas de televisión, donde se asiste a huariques y lugares escondidos, generalmente conocidos por pocos. blogs. se habla incluso de un efecto gastón (por gastón acurio), donde cocineras populares han saltado al éxito económico y reconocimiento social al aparecer en el programa que conduce dicho chef (el caso más emblemático es el de isabel quispe aquino, la mejor preparadora de parihuelas del mundo: puede leerlo aquí, aquí o aquí).

la comida peruana además ha abierto/generado/promovido/recuperado ciertas sensibilidades perdidas. mucho a partir de este salto a la cultura de masas a través de la televisión y medios escritos, hay mayor orgullo y cuidado por lo que se come diariamente: el sabor, la sazón. unos a otros se recomiendan lugares que nadie más conoce. a los extranjeros les hablamos con orgullo de nuestra comida, del cebiche, de la jalea de mariscos, de nuestro chifa. decimos que somos un pueblo gustoso de lo que comemos. y si la memoria no me falla, justamente el promotor de la campaña el perú es súper (de la firma maccann-erickson), decía que el peruano “habla de la comida antes de la comida, durante la comida y luego de la comida” (en entrevista realizada por josé gabriel chueca -si alguien recuerda la fecha, se lo agradeceré-). ha sido, por lo visto, un promotor de identidad y de orgullo.

lo interesante es que no existan políticas desde el estado por promover su desarrollo y cuidarla. ya vimos, por ejemplo, el problema que existió con el suspiro a la limeña y una empresa chilena que lo quiso registrar. ¿cuántas escuelas de cocina peruana existen en el perú? ¿qué estamos haciendo para promover y transmitir las recetas tradicionales peruanas? ¿hay algún registro o base de datos pública de restaurantes? ¿un observatorio en lima, que diga cuánta plata generan, cuántas personas trabajan? ¿es posible promover como marca la comida peruana? ¿posicionarla en el mundo? y no estamos aquí refiriéndonos a algún chauvinismo, ojo. sino, justamente a promover industrias, empresas, basadas en conocimientos tradicionales y populares.

da para largo esto, y era un primer comentario (que podría convertirse en artículo). ya comentaré luego otros puntos sobre el propio seminario (cuando me vaya enterando más sobre los temas que se discuten)

perútags: comida+peruana isabel+quispe+aquino gaston+acurio industrias+culturales red ciencias+sociales unesco diversidad+cultural

This post currently serving 3 users

Main Entries RSS || Comments rss

Valid XHTML Strict || Valid CSS

wired by el blog del morsa

CSSfreak

Css and coded by rkcorp

Sponsored by php hosting

Podcast Powered by podPress (v8.8)