Hay todo este rollo edípico alrededor del día de la madre: a la madre, la intocable, la intachable, la casi inmaculada, hay que festejarle su día, llevarla a comer pollo a la brasa, sus papas fritas. Al día siguiente olvidarse y seguir tu vida.
La publicidad por el día de la madre siempre será igual. Apelan al bobo, al hijo que se va, al hijo malagradecido. “Todos pueden pasar, pero las madres serán para siempre”. A alimentar el Edipo. Paradójicamente, la publicidad, los encartes de ofertas, te llenan la cabeza con que le regales una lavadora o una lustradora a tu pobre y abnegada madre. No está bien que se gaste y malogre las manos lavándote las medias. Que lo haga con una lavadora al menos. Terrible.
Pero, claro, estos son los tiempos de la telefonía móvil, de la portabilidad, de los microbichos que llevas de aquí para allá. Entonces Claro apela al pequeño Edipo que todos llevamos dentro y te lanza lo siguiente.
Ya. ¿A qué cabeza enferma se le ocurre que voy a darle un celular a mi madre con llamadas y SMS gratis para siempre? ¿Acaso el publicista se llamaba Norman y se apellidaba Bates? ¿Acaso no ve el peligro de hacer eso? ¿Y a quién se le ocurriría comprar algo así a su madre? ¿Es suicida? ¿Sufre del síndrome de Peter Pan?
No, el día de la madre pasó.
Y se acerca el día del padre y no va a haber ni una publicidad así. Porque los publicistas tienen su Edipazo. Para compartir este espíritu festivo, los dejo con Woody Allen y Oedipus Wreck (de Historias de Nueva York).
De nuevo, no puedo quitarme la idea de la cabeza… ¿Alguien quiere darle un celular con llamadas y mensajes de texto gratis a su madre? Mejor regálate terapia.
También viene:
- La tuya (Insoportable Trascendencia)
Actualización: Jueza ordenó la libertad de Melissa Patiño. ¿Y quién le devolverá los días en la cárcel ahora? ¿Y si se confirma su inocencia, Patiño podría hacerle un juicio a la Ventana Indiscreta por difamación? Uyuyuy.
- Video: Habla Melissa Patiño en Útero.TV
Todos (dicen) los chistes del sofá en la introducción de Los Simpson. Por allí varios cameos, como el pie de los Monty Python, Los Picapiedra, Matt Groening manipulando los hilos de la serie.
“Jeta Jeta Uribe” y “Chemo”, al filo de cualquier reglamento
Martín Tanaka ha publicado un buen contrapunto entre Guillermo Rochabrún y Alfredo Vanini. Los comentarios de Rochabrún, escritos desde la reflexión académica, son bastante sugerentes:
Quienes sostienen que hay aquí poco menos que un apartheid apelan a lo más obvio a partir de una posición principista celestial: ¡No a ninguna forma de discriminación, a nadie, bajo ninguna circunstancia! ¡Ni siquiera con el pensamiento! Ejemplo: “Yo creo que Fulano Zambrano es feo porque es negro. ¡Qué horror, soy racista, tengo criterios estéticos blancos. Qué desesperación!. Y no sé qué hacer”
¿Exagero? No, porque solamente así, colocando el más íntimo fuero interno de cada cual como criterio de medida de lo que ocurre en el país, puede afirmarse que aquí no hay cambios importantes. Pero así no se funciona en ninguna parte. Antes se decía “eres un igualado”; frase que ahora no tiene significado alguno En cambio ahora tiene sentido (ver Bruce): “no permito que me cholees”. ¿No implica eso un cambio, empezando por el lenguaje? (Esto va dirigido a Alfredo Vanini.) Ahora cualquiera puede jugar a despreciar a cualquier otro apelando a cualesquier fenotipo; la discriminación se ha democratizado, y esto es un signo de cambio (¿es tan difícil verlo?).
[...]Dejemos el fuero interno en su sitio, y veamos cuáles son las posibilidades de acción y de vida de cada quién y cómo han variado.(ver post completo)
Creo que lo que queda es una agenda para la investigación sobre discriminación en el Perú. Dejemos por un lado la palabra “racismo”, y más bien apuntemos a partir de un análisis sobre los modos de organización social en el Perú, sobre los modos que tenemos los peruanos para ubicarnos en el campo social y analizar las distintas prácticas y usos que ocurren en ese campo.
Copio/pego el comentario que dejé en el blog de Martín (con algunas correcciones de estilo):
Como con otros temas, la crítica al racismo se vuelve primero un discurso ideológico-político, antes que un análisis o una entrada para leer las distintas formas que existen y coexisten en el perú para discriminar. Me explico. Es más fácil decir “Juan Pérez es un racista”, que decir, “ok, tal acción de Juan Pérez apela a una serie de categorías fenotípicas o étnicas para discriminar y/o legitimar la dominación sobre tal individuo o tipo de personas”. El primer caso (”JP es racista”) sirve para el titular, para el título del correo o del post, pero no sirve para entender los mecanismos sobre los cuales se monta la desigualdad en el Perú.
Es decir, debemos analizar las prácticas, las acciones (ya, también los juegos, las tomas de decisiones, las racionalidades detrás de las acciones); también los juegos de representaciones, la performatividad que va de la mano con estas prácticas. Judith Butler lo explicó muy bien desde el género y creo que se aplica también para la construcción de representaciones sobre lo racial/étnico.
Un tema para investigar es Lima, la ciudad. ¿Cómo, cuáles son actualmente los criterios para establecer jerarquías entre los limeños? ¿A qué imágenes, redes, estereotipos se apela actualmente? Luis Pásara habla de cómo nota que los apellidos no son tanto una marca de estatus en estos tiempos, y sí, por ejemplo, los colegios (como en las entrevistas de trabajo, cuando te preguntan “¿de qué colegio eres?”, “ah, ¡eres de tal!” “¿de qué promoción?” “estudiaste con fulano, seguro”).
¿Cuánto de racismo hay en estas nuevas formas de jerarquizar? ¿Qué viejas formas de jerarquizar se han reconvertido, transformado, transmutado, reproducido o simplemente desaparecido?
El problema es que con el racismo se parte ya de la conclusión (”El Perú es racista”), un discurso que busca apelar a un sentido común, y no más bien de una hipótesis que uno busque poner a prueba/modificar/destruir durante la investigación. En otras palabras, se pierde rigurosidad.
Quizá sea un abuso de esto que se ha venido llamando la tradición ensayística latinoamericana.
marco sifuentes me hace recordar lo divertida que es sarah silverman y lo paja que es la película the way of the gun (para mi, una de las mejores películas que he visto).
una de mis escenas favoritas del cine de todos los tiempos.
¿no pedían algunos el regreso de la chica morsa de la semana? allí está pues.
vox populi, vox dei. la voz del pueblo digital habló (exagero, hablaron los que leen este blog) y determinó quién debería callarse en el perú. esto sirve además para tener una suerte de perfil político de los que caen a este blog.
81 personas opinaron que cecilia valenzuela debe callarse (inclusive, en los comentarios alguien opinó que por favor, por el amor de dios, que se quede augusto álvarez rodrich). sigue alan garcía (me imagino a julio cotler votando por su silencio) con 64 votos y laura bozzo (cuándo no) en tercer lugar 50 clicks.
entre las cosas interesantes, por supuesto, graficado perfectamente a continuación.
me imagino a dabel yu (george w. bush) diciendo “hey, mister garcia, why don’t you shut up?”. plain english.
en fin, ahora viene lo bueno. como dicen en mi casa, lo prometido es deuda. el “por qué no te callas (versión perú)”.