Naomi Klein y Alfonso Cuarón prepararon un corto titulado “Shock Therapy” (en base a los hallazgos publicados en el libro homónimo de Klein), donde presentan la relación entre las reformas neoliberales y el autoritarismo político, como dos elementos indisolubles.
Ahora que el gobierno aprista tiene su propia agenda (particularísima) sobre los derechos humanos, y que aprovechará cualquier ventana de oportunidad para irse contra las organizaciones como APRODEH, la CNDH, entre otras, veremos como este espíritu macartista va incrementarse con los meses.
Por lo pronto, el gobierno retiró 64 organizaciones del Consejo Nacional de DDHH, entre ellas APRODEH, aludiendo: “tienen un conflicto de intereses que colisiona con la posición del Estado en temas de derechos humanos” (Rosario Fernández, Ministra de Justicia).
Claro, esto no se preguntará hoy, cuando la Chichi vaya a Palacio a entrevistar a Alan García. (¿Alguien cree de verdad que García va a ir a los estudios de Frecuencia Latina? ¿Llevará Chichi un ramo de rosa al voluminoso presidente? ¿Un paquete de Doritos? ¿Un sanguchón del Cordano?).
2. La periodista Cecilia Valenzuela lo logró. Reportajes montados, dirigidos por la Policía Nacional, todo ello fue como que la muestra de fidelidad y amor de Chichi al pantagruélico presidente. Mañana. Y. Que. Dios. Bendiga. Su. Amor.
Claro, porque Valenzuela no va a preguntar nada que pique, ni sea uyuyuy.
Carmen Azparrent es otra de las personas injustamente detenidas, acusadas de formar parte de no sé qué eje del mal sudamericano. Y es de las personas que salió en el reportaje de César Hildebrandt Chávez, de la Ventana Indiscreta.
Hartas dudas sobre el reportaje. ¿Quién hizo el video? ¿Fue editado por el propio Hildebrandt Chávez? Además, el reportaje echaba luces de culpabilidad a medio mundo, entre ellos Carmen Azparrent, hija del alcalde ayacuchano Fermín Azparrent, asesinado por Sendero Luminoso en el año 1989.
La defensa de Azparrent a raíz del reportaje dijo lo siguiente:
Miguel Jugo explicó que el programa de televisión, entre otras malas mañas, mostró dos videos editados maliciosamente para hacer creer al público de que se trataba de uno solo. “El mismo informe delata su artimaña, pues cuando la cámara enfoca a Carmen Azparrent, María Socorro Gabriel y Guadalupe Hilario, los asientos son de color blanco, mientras que cuando enfocan a Roque Gonzales y los demás son de color amarillo y negro”, remarcó. (La Primera).
¿Dos buses? ¡¡¡Pero si el reportaje muestra como si todos felices salieron juntos a Ecuador!!! Veamos:
En la imagen superior está Melissa Patiño en un bus con asientos amarillos, efectivamente. En la inferior, está Carmen Azparrent en un bus con asientos blancos. ¿Buses con colores diferentes para los asientos? Uhm. Con este truco óptico, César Hildebrandt Chávez debería ser nombrado nuestro David Blaine o nuestro Chris Angel (los tiempos de David Copperfield fueron). Claro, si es que él fue realmente el editor del video. ¡Que pase el mago Canela!
Al contrario que la mayoría de mis desaforados comentaristas, no creo que se esté viviendo una ola de represión ni una persecusión macartista, no exageremos. Navaja de Occam: la explicación correcta es la más simple. Y lo concreto es que la Policía capturó a Melissa y la presentó como terrorista. ¿Por qué? Porque el gobierno está aterrado por su propia imagen ante el mundo durante las cumbres. Entonces la Policía necesita mostrarle cabezas a sus jefes. (Más Melissa, Útero de Marita)
La temida Comisión McCarthy dejó una impronta muy fuerte en el imaginario. La idea de una Comisión parlamentaria, creada por ley, que rija las buenas y malas costumbres y la defensa de un modo de vida, ha quedado impregnada en todos nosotros. Esta imagen de hecho fue anticipada por Orwell en su 1984. Los comités vigilantes de las buenas costumbres aparecen también en V for Vendetta de Alan Moore y Daniel Lloyd (que podría no ser otra cosa que una visión de la Inglaterra de Margaret Thatcher).
¿Qué es lo que tenemos en el Perú? Ya se ha discutido si lo que hay en el gobierno es (1) una alianza aprofujimorista o (2) una coincidencia programática entre varias tendencias: una derecha conservadora, el fujimorismo, apristas, etc. Para algunas cosas están todos juntos en fila, en otras solo algunos. A falta de mayores evidencias, todo apunta a esta segunda opción: coincidencias que funcionan como consensos para algunas cosas (como posiciones frente a políticas económicas o de derechos humanos) y tensiones en otras (como lo último que vimos con el “caso RBC”).
Pienso que justamente son coincidencias coyunturales pero con ciertos consensos alrededor de una o dos ideas fuerza: La primera, la idea de un crecimiento sostenido alrededor de una economía basada en la exportación de bienes tradicionales y una disciplina fiscal férrea. La segunda es la idea de un gobierno autoritario, fuerte y presidencialista. Esta tendencia del presidencialismo además es extendida en otro tipo de gobiernos (desde Chávez hasta el propio García), donde las instancias como los parlamentos pierden poder frente a las oficinas gubernamentales y sus redes globales (ver Saskia Sassen para ahondar un poco más). Esto no es una buena combinación. Las opciones para que García se “suavice” o se “democratice” son cada vez más escasas.
Esta megacoalición reaccionaria (como la llama Juan Luis Dammert), encima, con un año de cumbres mundiales (”los ojos del mundo están sobre nosotros”, dicen) no van a querer mostrar un país para colmo plural, donde la gente se queje. Ese cuento ya lo conocemos. Cumbres, empresarios y Alan García nunca son una buena combinación.
Está bien, no hay una comisión parlamentaria ni listas negras oficiales. Aún. No es macartismo.