De Indiana Jones y Machu Picchu a Caradura y Caral. Nadie se quejó con el último réclame (salvo Ruth Shady).
Dos posiciones, a mi gusto complementarias, sobre el futuro Ministerio de Cultura. Ojo, si bien es cierto hay todo un campo enorme y fértil para la existencia de un Ministerio que gestione y promueva el desarrollo de las llamadas industrias culturales (a las que añadirÃa una “industria” como la cocina peruana, pero eso es otro debate), también es cierto que el nuevo Ministerio (si es que se da) tendrÃa en sus manos también todo el pasivo de la gestión y protección del Patrimonio Material (sobre todo el arqueológico).
El primero es un artÃculo de Santiago Alfaro, Un Ministerio para la Cultura. Reproduzco un par de párrafos y recomiendo el texto completo:
Un ministerio de cultura podrÃa planificar con mayor coherencia la formulación y aplicación de polÃticas públicas, combinando de manera equilibrada medidas de protección y promoción de las expresiones situadas tanto fuera como dentro del mercado. Asimismo, tendrÃa una mayor capacidad para coordinar acciones con el resto de ministerios, como la inversión en infraestructura (redes viales, electrificación, telecomunicación, etc.) en regiones donde se proyecta establecer programas culturales.
Las actividades culturales constituyen un sector clave para el desarrollo integral de los ciudadanos: son fuentes para la construcción de identidades y, a la vez, el crecimiento económico. Elevar su jerarquÃa dentro de la administración pública es una medida justificada que permitirÃa crear mejores condiciones para gestionarlas eficientemente. (Ver texto completo).
Lo segundo es una entrevista a Ruth Shady, también sobre el mismo tema. Extraigo algunas lÃneas:
¿Qué se tendrÃa de esperar de un ministerio de Cultura?
–Considero que la cultura debe ser entendida en este paÃs como imprescindible para fomentar el desarrollo. La cultura no es arte o literatura únicamente. Es patrimonio cultural, arqueológico e histórico. Es darle continuidad a nuestra tradición cultural. Estoy hablando de la materialidad y de la tradición cultural viviente. Además, entender la cultura como sÃmbolo de cohesión. El patrimonio arqueológico y nuestra tradición cultural no son de nadie en particular, lo compartimos colectivamente.¿Qué opina de las advertencias para que este ministerio no termine dedicado solo al aspecto arqueológico?
–Hay errores conceptuales. El patrimonio cultural arqueológico nos identifica por una historia milenaria. Nosotros hemos venido ocupando el territorio peruano desde hace doce mil años, con poblaciones que crearon cultura y se adaptaron. Existe una experiencia y un conocimiento. Cuando se habla de las sociedades arqueológicamente, se ha acostumbrado a mostrar materialidad –huacos y sitios–, pero no el contenido histórico que nos presenten sociedades que producÃan conocimientos en ciencia y tecnologÃa. Nuestros antepasados no fueron solo artesanos. También hubo biólogos, genetistas, que consiguieron 3 mil especies distintas de papa. (Ver entrevista completa).
En efecto, a mi entender, una de las tareas importantes dentro de un futuro y posible Ministerio de Cultura es la definición de la centralidad del trabajo: ¿Industrias culturales? ¿Patrimonio Material? ¿Inmaterial? ¿Cultura viva? ¿Historia? ¿Archivos? ¿Dónde queda la televisión y la radio públicas?
Vale para abrir el debate.
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