Una de las cosas que más me ha sorprendido en Buenos Aires (sobre todo en estos dos años de distancia entre mi primera visita y esta segunda), es la apertura que se está abriendo con respecto a la marihuana (hierba, huiro, huirito, troncho… allá el faso). En Argentina, a diferencia de Perú (por lo menos en el papel), el consumo de marihuana está penalizado. Acá no, y por eso en algunos mapas aparece Perú como un paÃs esencialmente legal con respecto al cannabis.
Digo, aquà el consumo no está penalizado, pero eso no impide a los policÃas detenerte si estás con una pava por la calle. Parte de las contradicciones del sistema, asumo.
Foto de la celebración del dÃa mundial de la marihuana, Buenos Aires, 3 de mayo. Fuente: ClarÃn. Al fondo, el Planetario de Buenos Aires.
El actual ministro de justicia lo dice más abiertamente: Hay que diferenciar a Pablo Escobar del pibe que fuma su “faso” (Entrevista a AnÃbal Fernández, Página/12, 9 de agosto, 2008). No es una polÃtica pro-consumo, pero sà una donde hay demasiado esfuerzo policial en perseguir al consumidor menor (la última parte de la cadena económica), perdiendo de vista al gran comercializador (Entrevista a AnÃbal Fernández, Página/12, 7 de agosto, 2008).
Visiones distintas sobre las libertades personales.
Ya seguirán otras reflexiones porteñas en los siguientes dÃas. Mientras, los dejo con Diego Capusotto, reflexionando sobre el faso.
Fidel Nadal, argentino descendiente de esclavos angoleños.
Ahora, en un artÃculo dominguero, Mario Vargas Llosa (además de hacer el análisis dicotómico civilización/barbarie de costumbre), hace la siguiente reflexión:
En realidad, se calcula que hoy, los afrodescendientes en Argentina son entre 1.500.000 y 1.800.000, casi el 5 por ciento de la población total del paÃs (si a esas cifras se les sumasen mestizos y amerindios, el porcentaje ascenderÃa al 15 por ciento). Esos fueron los resultados que obtuvo Laura Fegelman, una genetista argentina radicada en Oxford, Estados Unidos. (Color Humano. Página/12)
Actualización. Andrea Naranjo en Luna Antagónica dice que:
“V. LL. desconoce a la población del norte andino argentino, los llamados “cabecitas negras”, desconoce a la diezmada población sureña mapuche, desconoce por supuesto, a la población de descendencia africana ( la cual está presente en Uruguay).” (ver post completo).
“A los partidarios de Perón se les llamó “cabecitas negras” porque en la escala cromática de la oligarquÃa argentina eran de un tono que no correspondÃa exactamente a su clase social. Además, si usted visita Santiago de Estero, creerá estar en una ciudad andina. Y algo parecido ocurre en Salta, Tucumán, Jujuy o en los arrabales de la capital argentina. En verdad, como dicen los neurocientÃficos, cada uno ve lo que quiere y esa visión nunca es el espejo de la realidad. (ver MVLL, Borges y los piqueteros).”