Roger Bartra: Dios y la crisis

Me acuerdo de una conferencia con Juan Abugattas. El tema era dios, el dios en estos tiempos postmodernos. Básicamente que luego del desencanto de la modernidad, dios se descubre como una gran mentira, y que en estos tiempos postmodernos no importaba finalmente si dios era mentira o no. “Es necesario creer en una mentira”, finalizó.

Cada fin de milenio y cada crisis (y peor aún, cada crisis asociada a un fin de milenio) viene asociado al llamado a la fe, como bien nos hace recordar Umberto Eco:

Considero, pues, que hay un milenarismo desesperado cada vez que el fin de los tiempos se contempla como inevitable, y cualquier esperanza cede el sitio a una celebración del fin de la historia, o a la convocatoria del retorno a una tradición intemporal o arcaica, que ningún acto de voluntad y ninguna reflexión, no digo ya racional, sino razonable, podrá jamás enriquecer. De esto surge la herejía gnóstica (también en sus formas laicas), según la cual el mundo y la historia son el fruto de un error, y sólo algunos elegidos, destruyendo ambos, podrán redimir al propio Dios; de ahí nacen las distintas formas de superhumanismo, para las que, en el miserable escenario del mundo y de la historia, sólo los adeptos a una raza o a una secta privilegiada podrán celebrar sus flamígeros holocaustos. (La obsesión laica por un nuevo apocalipsis, Umberto Eco).

Así existe un “Que dios nos ayude”, dicho por un ministro de economía luego de un apocalíptico mensaje a la nación. ¿Cuántas personas no se habrán adscrito a quién sabe qué sectas luego del Fujishock?

A través del blog La Jaula Abierta de Roger Bartra, llego a una noticia. Una “contra-campaña” de varios intelectuales ingleses que han pegado en los buses un mensaje sobre dios y la felicidad. Copio y pego un párrafo que resume la noticia:

Diversas organizaciones religiosas han aprovechado el clima de crisis moral para divulgar en los enormes anuncios que llevan los famosos autobuses rojos de Londres advertencias contra los no creyentes, a quienes se les advierte que podrían llegar al infierno. Creen que exaltan la palabra de Dios frente a la crisis. Esto ha enojado a muchos, quienes encabezados por la escritora Ariane Sherine y el biólogo Richard Dawkins, se han propuesto obtener fondos para que algunos autobuses londinenses exhiban un gran anuncio: “Probablemente Dios no existe: deja de preocuparte ahora y goza de la vida”. El biólogo se siente incómodo con la palabra “probablemente” (él está seguro de que Dios no existe), pero acepta el término para evitar que los anuncios sean prohibidos por ofender la sensibilidad religiosa de algunos. Podrían haber anunciado también que “Probablemente hay crisis, pero goza la vida y no te intranquilices”. (Dios y la crisis, Roger Bartra).

Si alguien se anima a algo así en Lima, me sumo.

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