(Y el tÃtulo del post hace una graciosa referencia a “Entre Marx y una mujer desnuda”, pero ni Hernán Garrido se parece al viejo alemán y mucho menos quiero ver a Medina desnuda).
Lo de la huelga médica era algo que se venÃa. Tanto el sistema público de educación como el de salud han colapsado hace tiempo, y nadie sabe qué hacer con ellos. Ciertamente, en ambos sistemas se ha priorizado (mal) la lógica del servicio social, de la atención a los más necesitados, los más pobres, pensando tal vez que los que tienen plata pueden acceder al sistema privado (una suerte de sistema hÃbrido, donde aquellos que van escalando niveles socioeconómicos dependen cada vez menos del estado). Es decir, ser menos pobre te aleja de la “ciudadanÃa” y te convierte en cliente. Se manejan los ministerios de salud y educación como si fueran programas sociales, y no como entes prestadores de servicio público.
Encima, se plantea tugurizar el servicio, aumentando tanto la cantidad de pacientes por turno médico y ampliando las horas de trabajo. Si uno revisa los comentarios aquà o allá, notará que la población está muy enfadada con los médicos, llamándoles aprovechados, entre otras cosas. Uhm. No es gratuito. El médico termina siendo la cara mala del sistema. Y el ministro Garrido se ha aprovechado de eso en su “campaña por una mejor salud”. Entiendo totalmente que quieran vacarlo. No entiendo para nada a Federico Salazar convirtiéndose en mediador en el noticiero de la mañana y reprochándole a los médicos su pedido. De periodista a cura.
Algo de eso tocó ahora Eduardo Adrianzén, quien no dudó en comparar al ministro con Magaly, sobre esos ampays a los médicos:
Y claro, mucha gente acostumbrada a la perversa lógica del ampay cree que está bien, y la cámara es el ojo de Dios que descubre a los pecadores. Pero hay que ser ya demasiado ignorante para no saber que un médico es muy distinto de un soldadito obligado a hacer guardia despierto la noche entera, siempre alerta y en posición de firmes. Mi padre es médico, hizo guardias por 30 años y jamás descuidó a ningún paciente por cabecear mientras no habÃa nada que hacer. Ni un médico es guachimán nocturno, ni un ministro deberÃa ser urraco aficionado con aires de justiciero. Es muy fácil hacer bravatas para la cámara: lo difÃcil es saber llevar un ministerio con un presupuesto tan Ãnfimo que da lástima y vergüenza. (Eduardo Adrianzén, ¿Ministro o Urraco?).
Y hace un rato solamente, el ministro Garrido dijo que es imposible subir el sueldo a los médicos. “Optimismo”, dijo el presidente. Como que está esperando que alguien del gabinete juegue a lo loco Vargas.
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