Este año Los Reyes Rojos, el colegio en el que estuve (desde los 6 a los 16 años), cumplía 30 años. Un año menos que yo. Allí, al frente, siempre estuvo Constantino Carvallo, creador, inventor, ideólogo y profesor (de los que está las 25 horas del día metido y preocupado por los alumnos).

Loco, lúcido, anarko y creyente de la libertad y la responsabilidad. Locazo, de verdad. Inmortal. Generó en muchos de nosotros sentimientos de admiración y crítica. Y claro, en muchos encuentros de ex-alumnos es casi una costumbre hablar de él, de entender sus razones, sus palabras.
Bueno, Constantino falleció hoy. Tenía problemas cardíacos y al parecer (según la nota del Diario El Comercio) no aguantó una última operación.
Se le velará en la Iglesia de Virgen de Fátima, Armendáriz, Miraflores.
Se le velará en Jardines de la Paz, de la Molina.
Tamare.
Actualización. En la web de los Reyes aparece una nota que me ha conmovido: “Les rogamos que por favor nos ayuden a sobrellevar esta tragedia; en estos momentos nuestros niños están en clases y sería sumamente importante que la salida se realice de manera ordenada y puntual.”
Eso es un poco como Constantino hacía funcionar las cosas. Las clases, el mundo, debe continuar y por favor, no molesten a los niños. Nuestros niños.



