La pregunta parece sonsa, pero vale la pena siempre repetirla… ¿cómo funciona la confiabilidad de la información en internet? ¿por qué estaría mal de arranque -académicamente hablando- citar a Wikipedia como una fuente de información veraz? ¿no es acaso un tipo de falacia criticar la información y el contenido por la fuente y no por la información y contenido mismos?

Fuente: Encarta
A raíz de lo que escribí hace poco sobre industrias culturales, un amigo me escribió y me dijo (no en esas palabras), pero que mucho del debate (donde internet contribuye) se ha deteriorado, se mira demasiado el pequeño error y no el gran árbol. Quizá sea cierto. Quizá tampoco el campo académico sea un paraíso, y creo que más bien este se ha vuelto un campo cerrado y endogámico, en donde aparecen los blogs (como tantas otras herramientas, para no olvidarnos de las listas de correos, por ejemplo, aunque estas últimas son cerradas por lo general), como una forma de descentrar el lugar del debate.
Claro, estos debates que se arman son efímeros: se tejen redes para discutir un punto, se llega a una suerte de clímax, y nuevos debates, nuevos memes, aparecen, eclipsando los anteriores. Por allí que el debate resurja con algún detonante no pensando, o quizá el debate no vuelva a ser tocado en el futuro. Es el reino de lo efímero.
Andrew Keen, defensor de la cultura (lo que quiera que signifique para él) frente a la agresión del “web2.0″
Creo que lo he repetido varias veces. Considero que vivimos en una época de tránsito, y como tal muchas de las reglas consideradas naturales de la sociedad moderna se ponen en duda: Valor del libro sobre otras formas de escritura, la búsqueda de consagración (pasar sobre el tiempo), etc. Si estamos en una etapa de tránsito, es posible que haya cierta noción de caos (y pérdida de la señal, de la calidad en lo que entra por los sentidos), hasta que la estructura se ordene de alguna forma y aparezcan nuevas reglas de convivencia. Que estemos saliendo de un estadío dominado por la sociedad de masas a una nueva, que aún no tiene nombre, también indica mucho de esta época confusa.
Las comunidades virtuales (y ahora las smart mobs, su forma más avanzada) son una antesala de lo que puede ser esta internet auto-regulada. Una internet que ojo, dista de ser un universo paralelo (a lo Matrix) y que, por el contrario, es una amplificación del mundo en el que vivimos aquí y ahora.
En resumen, la historia de siempre, las viejas élites se verán desplazadas por nuevas, que impondrán sus nuevas reglas de juego.
Más:
“Empowered by Web 2.0 technology, we can all become citizen journalists, citizen videographers, citizen musicians. Empowered by this technology, we will be able to write in the morning, direct movies in the afternoon, and make music in the evening. Sounds familiar? It’s eerily similar to Marx’s seductive promise about individual self-realization in his German Ideology.” (Web2.0, Andrew Keen)
He estado leyendo uno que otro artículo de Andrew Keen, y me resulta francamente entretenido por varias razones. Uno, su defensa de los valores y la cultura norteamericana “amenazada” por los hippies de Silicon Valley (más bien, yo veo una extensión de esos mismos valores en la contra-cultura). Su neoconservadurismo, acusando a quienes hablan de copyleft como unos comunistas (cuando la defensa de Lessig busca fomentar el libre mercado). Genial.
- La segunda generación de internet ha llegado y es peor de lo que pensabas. Andrew Keen
- Bloody hell sobre Andrew Keen
- El blog de Andrew Keen, una delicia neo-con
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