(Mujeres avanzando*)

fuente de la foto: inictel
En este viaje que he estado realizando por la zona centro de la provincia de Huancavelica, uno de los temas que hemos querido recoger como parte de la investigación, es el uso del quechua frente al internet y las computadoras.
El español o castellano es el idioma hegemónico (aunque no de uso mayoritario) en los andes. Toda la documentación oficial, los comunicados escritos, las citaciones, las notificaciones, las directivas del gobierno (sea central o local) son en español. A pesar que casi toda la población habla quechua, a esta lengua se la excluye de toda práctica escrita. Es más, consultando con un director de un colegio de la zona, “¿para qué enseñar quechua en el colegio, si ellos ya lo saben?”. Claro, con esa lógica, debo reconsiderar mis clases de lengua y gramática española. La exclusión de los quechuahablantes aumenta además si subimos en altitud: La proporción de quechuahablantes con respecto a hispanohablantes aumenta conforme es mayor la altura. El nivel de satisfacción de necesidades y acceso a recursos básicos también es mucho menor mientras más subimos. Quechua y pobreza van de la mano.
Pero también quechua y mujeres. En las distintas entrevistas realizadas, son las mujeres las que por un lado conservan el quechua, pero al mismo tiempo las que tienen un castellano “deficiente” (en el sentido de manejo de vocabulario y acceso a la escritura). Han tenido por lo general un acceso menor a la educación, y cuando la han tenido, seguramente han tenido un profesor com el que hemos citado. Su lengua materna (metáfora que liga la primera lengua con la madre, con el espacio doméstico, con el hogar y que nos empuja a pensar a la mujer como transmisora de cultura) es vista como algo plenamente oral, natural, casi genético. El castellano, por otro lado, es básicamente masculino, escrito, asociado a los espacios oficiales (colegio, municipalidad, cargos públicos). Si el quechua es actualmente sinónimo de pobreza, las mujeres quechuahablantes son más pobres dentro de las zonas pobres del país.
Sin embargo, allí están. Se organizan, caminan, producen. En algunos casos ha sido por iniciativa propia que tienen sus asociaciones de molienda de granos; en otros casos, promovidas por ong’s (para organizarse como artesanas o defendiendo sus derechos) o por el estado (en programas como el vaso de leche o Juntos). Las mujeres avanzan.
PS. Quedó fuera del post el tema de las OLPC y el quechua. Eduardo Villanueva ha escrito toda la semana sobre las OLPC, las TIC y el desarrollo. Recomiendo sus posts. Ojo que las OLPC (también conocidas como las “Laptop Fisher Price”) entrarán primero a Huancavelica y nada se ha hablado de contenidos.
Más: Allillanchu Martha Hildebrandt, El debate sobre el uso de las lenguas nativas para documentos oficiales.
*Puriri Warmi es el nombre de una asociación de tejedoras del distrito de Nuevo Occoro, Huancavelica. El nombre queda perfecto para este post por el día internacional de la mujer.
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