escena: el morsa y su novia están caminando por barranco y entran a la bodega que está en la calle el sol, frente al parque confraternidad para comprar fruta y otras cosas(donde además, ojo pestaña y ceja, como se dieron cuenta luego, venden yogurt con fecha de vencimiento pasada).
vendedora: sale todo 15 soles y cuarenta céntimos.
el morsa: yap (le entrega un billete de veinte soles)
vendedora: si tuviera 40 céntimos le doy de vuelto 5 soles… (el morsa busca en su monedero y encuentra una moneda de 20 céntimos, otra de 10 céntimos y dos monedas de 5 céntimos. le entrega todo diligentemente a la vendedora)
vendedora: joven, pero estas monedas no se aceptan acá.
el morsa: ¿cómo que no? ¿no son monedas peruanas?
vendedora: sí, pero eso se acepta en metro, plaza vea, los bancos. aquí no.
cada vez que uno va a un supermercado, siempre la cajera le pregunta a uno si quiere donar sus 3 ó 4 céntimos a los toribianitos, a la orden de la santísima cruz de ña catita o a cualquier causa benéfica de turno (terremotos, heladas, etc.). nuestro instinto natural no es la ayuda al prójimo, sino no cargar esas molestas monedas plateadas de 1 y 5 céntimos. “sí, claro” y así redondeamos nuestra cuenta. si alguien de verdad acepta donar esas monedas por solidaridad, me saco acá el sombrero. pero apuesto que no llegan ni a diez las personas que dan esos céntimos a conciencia (antes ni siquiera había ese sistema. los supermercados se quedaban con el cambio).
es pues una actitud aristocrática. las monedas no nos importan. no tenemos cultura del ahorro y el cuidado de cada céntimo. esto, por el contrario, es parte de una cultura burguesa (como la de rico mc pato, que ilustra este post). ¿cambiaría mucho si exigiéramos nuestros céntimos de cambio? ¿si los guardáramos en el bolsillo y los circuláramos diariamente? quizá económicamente no, pero si quizá estimularíamos un sentido de ahorro y cuidado de cada céntimo nuestro.
por lo pronto, yo seguiré infatigablemente con mi campaña en cada establecimiento comercial. y no importa que rechacen una y otra vez mis monedas con su escudo nacional plateado.
la moneda peruana se defiende. a lo rico mc pato.
(otrosí: lo de las donaciones de metro y wong es lo más oscuro que se ha visto. ¿a alguien se le ha pasado por la cabeza cuánto realmente de lo que se dona llega a su destino? el exceso de confianza o la pasividad al entregar nuestro dinero también es señal de esa actitud aristocrática de la que se habló en este post).
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