en una reciente entrevista en somos (¿por qué nunca ha estado en línea?) gisela valcárcel lanzó algunas ideas, a mi gusto un tanto peligrosas (álverez rodrich también comentó algo parecido en perú21, como lo recogió josé godoy). aar dice en su columna de director que:
El peligro de un objetivo como ese es que puede crear las condiciones para que los anunciantes empiecen a controlar los contenidos periodísticos a través del establecimiento de lo que es ‘correcto’, ‘incorrecto’, ‘constructivo’ y ‘destructivo’, según su criterio particular e interesado. [...]
Bastará, entonces, que el gobierno le haga saber a las empresas, con la sutileza con que se suele manejar estas cosas, cuáles son los periodistas que no le gustan, aquellos que no son ‘constructivos’, para que los anunciantes informen a los propietarios de los medios sobre el riesgo que corren si no cambian, pronto, la línea editorial e informativa. Y lo que sigue es historia conocida. Por ello, rechazar la campaña de Gisela es defender hoy la libertad de expresión en el país. El camino correcto es la autorregulación de los medios, no el imperio de anunciante ni del gobierno.

magaly medina (fuente: rpp)
no puedo estar más de acuerdo, pero también es importante darle la vuelta. ¿es el reino de magaly medina uno justo, libre? ¿o se nos ha impuesto otro tipo de censura? algo dijimos hace un tiempo sobre magaly medina y sobre una cultura de la vigilancia impuesta desde los años del fujimorismo. en esa oportunidad cité a carlos iván degregori, y no está demás citarlo nuevamente:
[...]Magaly es mujer pero su moral es netamente machista, y no por azar opera dentro de El Canal (masculino) expropiado por el Gobierno para desarrollar con él una estrategia de doble entrada. Por un lado, los noticiarios y el programa Contrapunto se deshacen en loas al Gobierno y ataques histéricos a la oposición, incluyendo a la Defensoría del Pueblo e instituciones de vigilancia electoral como Transparencia, condenadas como parte de una supuesta “telaraña roja” (ni la guerra fría ni la caliente han terminado en el canal expropiado).
Por otro lado, maniobras de distracción y envilecimiento de las cuales el escándalo de las vedettes es sólo el más reciente y el más abusivo. No importa si este escándalo fue o no diseñado como un operativo psicosocial, una maniobra de distracción en época electoral. Porque es el conjunto de la programación el que, jugando en pared con más de media docena de diarios “chicha”, contribuye a crear un clima político y cultural de envilecimiento ciudadano. Y uno de los principales hilos que articula los distintos componentes de esta estrategia política mediática es el machismo.
más allá de la idea de censura promovida por gisela valcárcel, el hecho es que vivimos actualmente en una sociedad censora, que vigila y castiga moralmente al infractor: el borracho, el promiscuo, el homosexual. impone además gestos y formas en el periodismo, ya que el resto de la prensa debe, más o menos, moverse en los márgenes de magaly medina. es una censura silenciosa o un acuerdo tácito. la sociedad recibe con los brazos abiertos a la inquisidora medina y los titulares de la mayoría de diarios del día siguiente festejan. con magaly no hay libertad, todo se vuelve brumoso detrás de lo que ella considera ético o no. (algo parecido vimos con la promoción de una ética blogger). de ese modo, gisela valcárcel y magaly medina se confunden en un monstruo de dos cabezas.

cansados de britney y paris (fuente: 20minutos)
no es exclusivo esto del perú. el morbo colectivo demanda más fotos sobre paris hilton y su encarcelamiento o una britney spears con moretones. sí, quizá la mayoría de norteamericanos está cansándose de ambas, pero al mismo tiempo, ambas siempre ocupan los primeros rankings de technorati.
ver también: la reina que nunca lo fue (metiendo la pata)
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